No es solo un juego: cómo las partidas en familia fortalecen la autoestima infantil

Parece una tarde cualquiera: cartas sobre la mesa, risas, turnos, alguna que otra regla discutida y la típica frase de “¡no vale mirar!”.
Pero lo que ocurre en esa partida familiar va mucho más allá de lo lúdico. En realidad, se está construyendo algo mucho más profundo : la autoestima de quien juega.

Porque cuando un niño o una niña se sienta a jugar con su familia, no solo está participando en una dinámica entretenida. Está siendo escuchado. Está tomando decisiones. Está aportando algo real a un grupo que valora su intervención.

Y eso, para un cerebro en desarrollo, es oro puro.

El juego como escenario de confianza

Los juegos de mesa —especialmente los que se basan en la cooperación, la narrativa o el trabajo en equipo— ofrecen oportunidades valiosísimas para fortalecer la seguridad en uno mismo.

Cada carta bien jugada, cada idea que aporta una solución al grupo, refuerza la percepción de que su voz importa .
El juego no corrige con exámenes, sino con ensayo y error compartido.
Y además lo hace en un entorno protegido, familiar, afectivo.

Es decir: se gana más que puntos. Se gana confianza.

En Culture Games lo hemos visto muchas veces

Con juegos como El Santo Encuentro o TRAICIÓN – El Último Voto , donde cada jugador tiene un rol, toma decisiones importantes y participa activamente en la historia, hemos presenciado cómo niños y adolescentes se muestran tal y como son: 

Se siente parte de algo. Se expresan.
Y al final de la partida, cuando alguien les dice: “¡Qué buena esa jugada!” o “Menos mal que te diste cuenta de eso”, el refuerzo es inmediato.

En familias donde a veces cuesta encontrar espacios de conversación sin pantallas, el juego se convierte en un lugar de encuentro, de mirada y de validación .

¿Cómo fomentar ese impacto positivo?

- Elige juegos donde haya espacio para hablar, decidir, equivocarse y volver a intentarlo.

- Cede turnos, deja que tomen el liderazgo en una parte del juego.

- Evita la sobrecompetencia: lo importante no es ganar, sino sentir que lo han hecho bien .

- Acompaña con reconocimiento verbal: “Eso ha sido muy buena idea”, “Has pensado muy rápido”, “Buen trabajo en equipo”.

Porque jugar es también educar emocionalmente

Cuando les damos espacio para pensar, crear, equivocarse y ser útiles en grupo, estamos construyendo una autoestima sólida .

Y si lo hacemos además entre cartas, historia, cultura y risas…
ganamos todos.

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