Crónica de una traición anunciada (me abandonó mi familia)
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Esto no me lo invento. Me lo contó Eva (cofundadora de Culture Games), con esa mezcla de risa, incredulidad… y completa indignación
Todo empezó en Tarragona, en un escape room. Un plan familiar inocente, un "vamos a hacer algo diferente todos juntos".
Y terminó en la base conceptual de lo que hoy conocemos como TRAICIÓN – El Último Voto.
¿El detonante?
La dejo encerrada su propia familia.
El día que nació una editorial… por puro despecho
Eva entró al escape room rodeada su family. Todos motivadísimos. Ella, restauradora de patrimonio, pensó: “Fua, increíble, menudo equipazo, este escape nos los ventilamos. Un par de candados, un par de pistas… y salimos como héroes."
Pero a mitad del juego, alguien —nadie recuerda quién— no encontró lo necesario para sacarla de ahí y pensaron que era necesario para continuar el juego
Y todos siguieron.
Menos ella.
Que seguía, sola, en una de las salas, esperando refuerzos, pistas… ya no sabia qué
—“¿Y nadie notó que faltabas?”
—“Bueno, sí, mi hermano!. Pero pensaron que ya me habría liberado. SPOILER: no lo hice.”
La semilla de TRAICIÓN
Así fue. Literalmente abandonada por su familia, encerrada en una habitación mientras el cronometro seguía corriendo.
Cuando por fin la rescataron —con cierta vergüenza general y muchas risas nerviosas— Eva dijo en broma, o quizás no tanto:
—“Me ha TRAICIONADO mi propia familia”
Años después, junto a Marcos (director creativo y cofundador de Culture Games), nació TRAICIÓN – El Último Voto: un escape room narrativo de cartas, ambientado en la conquista de Calatayud en 1120. Con enigmas, tensión, decisiones difíciles… y, cómo no, una traición que puede cambiarlo todo.
¿Y de qué va el juego?
No, no es autobiográfico. Pero casi.
En TRAICIÓN, los jugadores tienen 60 minutos para resolver una conspiración medieval: un voto secreto que puede entregar la ciudad al enemigo.
Cada carta plantea retos lógicos, narrativos y morales.
Y aunque todos jugáis en equipo… la duda flota constantemente:
¿Estamos tomando las decisiones correctas? ¿Y si alguien mete la pata? ¿Y si... no es un error?
De escape room familiar a juego histórico
Lo curioso es que, aunque la historia real no tiene túneles ni manuscritos medievales (solo un silencio incómodo camino al coche), el espíritu de TRAICIÓN nació allí: en esa mezcla de tensión, risas y pequeña herida emocional que solo puede darte una buena historia en grupo.
Moral de la historia (según Eva)
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No hagas escape rooms con tu familia si eres la más lista del grupo.
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Si te abandonan, apunta ideas en una libreta.
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Y si conviertes esa experiencia en un juego... asegúrate de que tu nombre salga en los créditos.